Se denomina organizaciones internacionales a cada una de esas asociaciones o conjuntos organizados cuya área de acción se alarga más allá de las fronteras de un Estado o país y que tienen una composición orgánica persistente, centrada en el cumplimiento de cualquier tipo de fines en torno a la paz común.
Hablamos de agrupaciones internacionales realmente bien estructuradas, independientes de los Estados en donde trabajan, y que persiguen diferentes fines informativos, humanitarios, integracionistas, etcétera. Se hallan sujetas al derecho público internacional, tienen capacidad jurídica y en algunas ocasiones capacidad autónoma de obrar.
Las OIG tienen la posibilidad de o no estar constituidas por diferentes Estados nacionales, o tienen la posibilidad de sencillamente obrar como un organismo de participación y cooperación. Por esa razón, se establecen por medio de varios tratados mundiales, dotados de reconocimiento legal y formal.
Hay distintas maneras de clasificar los organismos mundiales, varias de ellas propuestas por la ONU, con base en su naturaleza y el modo en que se conforman. Principalmente esto quiere decir diferenciar en medio de las que tienen representación del Estado y las que no, del siguiente modo:
Organizaciones Internacionales gubernamentales (OIG). Están formadas por distintos Estados que se comprometen a colaborar y adherir las líneas de la organización, por medio de emisarios que hablan en su nombre ante sus aliados o asociados. Ejemplificando, la ONU.
Organizaciones internacionales no gubernamentales (ONG). Esas que no permanecen formadas por los Estados, sino por actores privados, agrupaciones sociales, organizaciones humanitarias o ecológicas sin objetivos de lucro, que trabajan en diversas zonas como opción a los poderes del Estado.
Otra forma de categorización distingue entre los organismos de tipo persistente, que tienen historia propia, y aquellos no permanentes, que emergen para solucionar un episodio puntual y después desaparecen.
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